Oraciones

Como cada vez que preguntaba si era linda solían replicarle que era simpática, se empeñó en revertirlo y con el tiempo se volvió una mujer fea y antipática.

"De todas las mujeres que tuve…" dijo el deshauciado ante su esposa en lágrimas y la muerte repentina dejó la frase inconclusa para consuelo de la flamante viuda, que adivinó como conclusión de la frase "… vos fuiste la mejor", aunque las palabras impronunciadas del moribundo, preso del remordimiento, de haber sido la parca unos segundos más piadosa, habrían sido "… durante nuestro matrimonio, me arrepiento ahora, y quiero pedirte perdón".

De los cuerpos, a ella la encendían las humedades, el intercambio de humores, los torrentes y los arrebatos, mientras que a él lo movían las sequedades, las frotaciones lentas, los deslizamientos morosos y las calmas, pero, a pesar del antagonismo, por algo que ni ellos sabrían explicar, disfrutaban juntos del amor como pocos.

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