De drogas y otras yerbas

Estaba pensando en lo inconsistentes que suelen ser las campañas de salud pública destinadas a disuadir a los jóvenes de que consuman drogas. Generalmente, esloganes tan pelotudos como ineficaces. ¿Qué adicto va a reprimirse de llamar al dealer y encargarle unos cuantos gramos más por escuchar que la tele dice repetidamente que "la droga es un viaje de ida", por ejemplo?


Algo más apropiado sería, según mi humilde punto de vista, recomendar ciertas obras literarias o cinematográficas. Yo invitaría a los adictos -a los adictos que quieren dejar de serlo, claro; los otros, que le metan nomás que la vida es corta y siempre se la puede acortar aun más- a que vean Trainspotting, la excelente obra de Danny Boyle que ya es un clásico de los '90. Las actuaciones son buenas y parejitas: Ewan McGregor y Robert Carlyle están impecables. El guión, basado en la novela homónima de Irvine Welsh, es excelente. La música, perfecta. En fin, una joyita.




Recuerdo que su estreno generó polémica porque mucha gente sostuvo que fomentaba el uso de drogas. Definitivamente, no entiendo a mucha gente. Para mí, el efecto es el contrario. Si no, que alguien me explique cómo puede promover la drogadicción una película que muestra que mientras un grupo de amigos pasan días en otra dimensión por obra y gracia de la heroína, el bebé de uno de ellos muere porque nadie se ocupa de alimentarlo y abrigarlo.

Otro estímulo para abandonar las drogas sería escuchar testimonios de ex-adictos. Personajes que justamente suelen ser aborrecidos y señalados como un mal ejemplo por los cruzados contra las drogas.

Por ejemplo, Fogwill, en esta entrevista con el estúpido de Majul:





O mi querido Joaquín, con Bayly, que no es ningún estúpido:





Bueno, es cierto que algún efecto positivo de la cocaína señala Sabina. Sin embargo, la idea central de lo que dice es inequívocamente contraria al uso -quizás más bien al abuso- de estupefacientes.

Dicho sea de paso, les recomiendo la entrevista completa. Está en YouTube, en nueve partes, bajo el título de "el francotirador 26-06-2006 1/9" (y los ocho fragmentos siguientes, claro). Interesante conversación en la cual Joaquín habla, entre otras cosas, de los salesianos, la religión, Menem, los argentinos, Buenos Aires y Boca Juniors.

El español y el peruano coinciden en que no les costó abandonar la coca. De hecho, muchos consumidores (me siento tentado a decir "la mayoría", pero no tengo certeza al respecto) fuman, aspiran, se inyectan o lo que sea de modo experimental o recreativo, con más o menos frecuencia, pero no llegan a convertirse en adictos. O bien se permiten ser adictos hasta el día en que deciden dejar de serlo.

Los más débiles caen en la adicción. A las drogas, al tabaco, al café, al chocolate, a la pizza, a la Coca-Cola, al trabajo, a la Internet, a dormir mucho, a la desidia, a decir estupideces... y sigue la lista. Siempre ha sido así. Se podrá decir que ciertas drogas son más dañiñas y peligrosas que Internet o la Coca-Cola. Puede ser. En todo caso, ningún exceso es bueno (bueno... casi ninguno).

En fin, todo apuntaba a que el tema de la droga está demasiado demonizado. Pero no corresponde que un educador católico como yo diga una cosa así. Entonces, termino: dígale no a la droga, dígale sí a la vida. Winners don't take drugs (salvo el Diego, Ben Johnson y unos cuantos más). Eso sí, que los creativos de las campañas contra la drogadicción se esmeren un poquito más.

Ah! Me olvidaba. ¿Que qué tiene que ver esto con Japón? Nada. ¿Y qué?

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