Tabúes III: el beso

Es muy difícil, por no decir imposible, encontrar a una pareja de japoneses besándose en un lugar público.


No es tan raro, eso sí, ver parejas jóvenes de la mano, aunque se trata de una conducta infrecuente si se compara con Argentina.

El saludo, como es sabido, consiste en la inclinación del cuerpo o reverencia. El grado de inclinación y la cantidad de veces que se la repita depende de factores tales como la relación jerárquica del que hace la reverencia con el que la recibe. He visto a más de un japonés inclinándose ante otro tanto como seis o siete veces seguidas, y a veces hasta en un ángulo de 90°.



Otra cosa que primero leí o me contaron y más tarde comprobé: en muchos casos, el empleado del negocio ante el cliente que se va luego de haber comprado o el dueño de casa ante el invitado que se retira, se quedará en la puerta del local o de la casa, en reverencia continua o reiterada hasta tanto pierda de vista al que se está marchando, aun cuando éste no gire la cabeza para corresponder al saludo.


Después de una visita, nos íbamos de la casa de los Honda y la señora se quedó saludándonos en la puerta hasta que doblamos, a unos cuantos metros.


Pero, volviendo al tabú en cuestión, insisto: no se ven besos en público. Ni besos de amantes en los labios, ni de otro tipo. Tampoco se besa a los chicos, aunque sí he visto que se los abrace y acaricie. A veces sí se ven abrazos, entre gente que se encuentra después de un tiempo prolongado, o entre los más jóvenes. Con respecto al apretón de manos, algunos japoneses extienden la mano para saludar, especialmente a nosotros los occidentales. Sin embargo, casi ninguno la estrecha enérgicamente.

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