Hakone

Estuvimos en Hakone, una zona de montañas y lagos cercana al Monte Fuji, el legendario volcán cuya cumbre es la más alta de Japón (3.776 metros).



Hakone es ideal para disfrutar de la impresionante gama de colores (verde, ocre, naranja, amarillo, rojo) del otoño japonés.

Hicimos un recorrido que comienza, en su primera etapa, con un trencito que cruza puentes entre las sierras.




La segunda parte del itinerario es en otra especie de tren que sube una ladera empinada.



Como en otros lugares de Japón, llama la atención el grado de limpieza y mantenimiento que hace que estructuras de años o décadas se vean como si se hubieran inaugurado unas horas antes.



En tercer lugar, nos subimos a una cabina de cable-carril.






El cuarto tramo consiste en el cruce del lago en barco.





Después de desembarcar almorzamos en un restaurante estilo japonés, lo cual significa que hay que sacarse zapatillas y sentarse en el piso de tatami.



Despúes de almorzar encaramos a pie la quinta y última parte del recorrido, a lo largo de un camino que bordea el lago, bajando y subiendo elevaciones.




Durante la mañana las nubes no nos habían permitido ver el Fuji, pero por suerte se disiparon a la tarde y entonces apareció el volcán en todo su esplendor.






Mientras caía el sol, la presencia de varios “torii” nos indicaba que nos estábamos acercando a “tierra sagrada”.

Un torii es un arco tradicional japonés, comúnmente encontrado en las proximidades o entradas de los santuarios shinto (jinja). Posee dos columnas sobre las que se sustentan dos travesaños y es casi siempre rojo. Generalmente están hechos en madera o piedra.

El origen de la palabra torī es desconocido. Una teoría es que el primer carácter puede venir de tori (, pájaro) y la i de (, lugar), siendo un arco diseñado para que los pájaros se posen. Esto se debe a que en el sintoísmo los pájaros son considerados mensajeros de los kami (dioses).

El origen de los torii, según una antigua leyenda japonesa, es el siguiente: la diosa del sol Amaterasu (dicho sea de paso: tradicionalmente se ha creído que el emperador de Japón es descendiente directo de esta diosa, pero en la posguerra EE.UU. obligó a que el monarca “renunciase” a su carácter divino) estaba muy molesta con un hermano travieso que tenía. Se ocultó en una caverna y tapó la entrada con una roca, provocando un eclipse. Los hombres estaban asustados de que el sol nunca volviera, así que, por consejo de un sabio, construyeron un gran poste para pájaros, donde colocaron todos los gallos del pueblo. Cuando comenzaron a cacarear ruidosamente, hicieron que la diosa mirase fuera de la cueva con curiosidad. Habiendo abierto la entrada un poco, un gran luchador de sumo empujó la roca, permitiendo salir al sol. Dicha cerca para los gallos fue el primer arco torii. Desde entonces, el torii se convirtió en símbolo de prosperidad y buena suerte y su uso se extendió por todo Japón.





1 comentario:

  1. Hola Osvaldo, me encantó tu viaje a al monte Fuji, fotos espectaculares. Maravillosos los colores de los árboles. Espero que puedas volver a mostrar más de naturaleza dado que estudio Diseño y paisajismo.Divertida tu caida en la nieve. Grace

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¡Muchas gracias por dejar tu comentario! Un abrazo. Osvaldo.