¡Esquí!

Nos abrigamos bien y salimos en dirección norte, hacia la prefectura de Gunma, a uno de los tantos centros de esquí que hay en Japón.



Cantidades enormes de nieve. El segundo día esquiamos bajo una nevada de varias horas.










Paramos en un hospedaje de montaña precioso, con riquísima comida casera y baños termales con vista a la nieve para relajarse cada tarde después del esfuerzo por agarrarle la mano a los paralelos (y las consecuentes caídas).














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